domingo, 24 de septiembre de 2017

Reseña La hojarasca - Gabriel García Márquez

Fincha Técnica
Título
La hojarasca
Autor
Gabriel García Márquez
Editorial
Norma
Primera edición
1955
Impresión
Colombia
ISBN
978 – 958 – 04 – 9526 – 0

Argumento
Macondo, un pueblo de Colombia y perteneciente a un lugar no especificado, después de pasar por
una etapa de modernización, se ve ahora destartalado, vencido, acabado. Su gente, gente de pueblo y por tanto conocidos y relativamente unidos, se encuentran exaltados a causa de la muerte de uh hombre, de un doctor.

Es así que el general, habitante del pueblo y aquél que extendió su mano a ese hombre en vida, junto a su hija, su nieto y algunos empleados guajiros, debe llevar a cabo una acción que va en  contra de los deseos del pueblo, que incluso son los mismos de su propia hija: debe enterrar al doctor.

Es así que la novela haciendo uso del perspectivismo y las memorias que a cada uno trae, el coronel, su hija y nieto, nos trae una reconstrucción de los eventos que influyeron de una y otra manera para llegar a aquél momento y revelando el por qué el coronel siente piedad por el muerto, su hija desdén y su nieto, bueno, la perspectiva de un niño respecto a la primera vez que tiene presente un cadáver.

Personajes

El coronel: un viejo hombre que vive en Macondo junto a su esposa, hija y nieto. Es calmo y de carácter condescendiente pero claro. Siempre trata de solucionar los problemas por vías razonables.

Isabel: hija del coronel y madre del pequeño niño que la acompaña a la casa del cadáver, es una mujer que perdió su juventud por la ilusión de un hombre. Esto, junto a los eventos que se desenvuelven alrededor del doctor, le hacen tener los mismos deseos del pueblo respecto al pueblo: no debe ser enterrado.

Niño: hijo de Isabel y nieto del coronel, es llevado a la casa del cadáver obligado por su madre. Tiene once años y sus divagaciones van desde la simpleza de lo que piensa del muerto, a las divagaciones propias de un pequeño niño.

Meme: una mujer que servía al coronel y que se fue a vivir con el doctor. Una mujer fuerte, decidida pero falta de astucia.

Doctor: un francés que llega un día a Macondo coincidiendo con la llegada de un cura. Es un hombre taciturno y solitario. En dos ocasiones se niega a atender a los enfermos, lo que conlleva el odio de los habitantes de Macondo.

Apreciación personal y crítica

La hojarasca es la primera novela de Gabriel García Márquez. Es una novela corta de, al menos en esta versión, 157 páginas en una letra generosa.

La hojarasca contiene una cantidad de matices y referencias propios de Colombia, y tal vez de otras zonas del mundo con lo cual casi cualquier lector puede sentirse identificado.

Por nombrar algunas, por su puesto está, por ejemplo el nombramiento del tren. En general el tren representaba para los pueblos el progreso. Era el simbolismo de la llegada de aquellos avances comerciales y desarrollos de los cuales ellos se harían participes. Otra referencia será la empresa bananera, que a nivel histórico de Colombia representa uno de los eventos más tristes y desafortunados y cobijados por la injusticia y el beneficio de los extranjeros: la masacre de las babaneras.

Después tenemos a Macondo. El icónico pueblo en donde se desarrollará íntegramente cien años de soledad. Es aquí donde vemos, entre otros textos que se explorarán, la construcción de lo que será la creación de su gran novela.

Ahora bien, este texto comienza con una cita directa de la tragedia griega Antígona, una obra cuyo argumento se trata de que Antígona, buscando redimir en alguna forma las acciones del hombre respecto a las de los dioses, desea dar sepultura a su hermano, pero el rey ha prohibido darle sepultura a causa de que dicho hombre ha sido parte de las fuerzas que atacaban la nación.

Si bien en esencia la historia es la misma, la búsqueda de dar sepultura a un muerto en contra de los deseos de terceros, la hojarasca trae consigo el tratamiento del tema desde un punto más cercano a lo humano y alejado de los dioses. Acá no estamos en las leyes de los hombres contra lo trascendente, aquí encontramos una lucha moral de hombres contra hombres. Lo más interesante, en última instancia, no será si se da o no sepultura al cuerpo, sino la verdad que envuelve al doctor y la justificación del coronel para, sobre todas las cosas, enterrarlo.

La hojarasca, como metáfora de ese cambio abrupto y que arrastra consigo el desdén, la tristeza, la pérdida, el desastre, y que deja tras de sí solo restos y despojos.

Si bien tuviera que hacer una manifestación negativa respecto al libro, solo sería de la formalidad que pasa a ser la descripción de la voz del niño. Si bien el libro es una verdadera obra de arte en varios sentidos, tiene la falencia de que el perspectivismo en el caso del nieto de Coronel falla a causa de sus descripciones propiamente adultas. El vocabulario, las expresiones, tanto no las temáticas, se ven influenciadas a causa de las otras dos voces. Esto sucede a menudo cuando se quiere escribir en primera persona y se tienen varios personajes, las reflexiones y descripciones desde esa perspectiva tienden a entretejerse o cruzarse a causa de que es un texto hecho de varias voces desde un solo autor.
Si bien ya había leído este libro hace bastante rato, he encontrado pequeños detalles que dan profundidad al texto, como el hecho de los alcaravanes o las divagaciones del niño acerca de sus amigos.

Recomiendo el texto si quieres acercarte a este autor colombiano, en especial porque con los siguientes dos textos habrá un acercamiento aun más a la parte histórica de Colombia y la construcción de su obra más representativa.


Su servidor R31k3


sábado, 9 de septiembre de 2017

Reseña Soy un gato - Natsume Sōseki

Ficha técnica
Título
Soy un gato
Autor
Natsume Sōseki (Natsume Kin'nosuke 夏目 金之助)
Traductor
Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Editorial
Impedimenta
Primera edición en español
2010
Impresión
España
ISBN
978 – 84 – 937601 – 5 - 1

Argumento
Soy un gato, de Natsume Sōseki, nos cuenta la historia de un pequeño gato que, asegurando estar casi al borde de la muerte a causa de la despreocupación de la raza humana, pues es apenas un bebé, se ve adoptado por una familia. Vale decir de forma más precisa que por un hombre de familia: el maestro Kushami.

Kushami es un hombre que vive junto a su mujer, sus tres hijas y una criada en una casa promedio de la era Meiji de Japón (finales del siglo XIX y comienzos del XX), que tiene por particularidad ser un profesor de inglés de un carácter indiferente llegando al grado de la despreocupación total por los demás.

Es así que este pequeño gato, el cual nunca recibe un nombre, nos cuenta los eventos particulares de esta familia desde su particular perspectiva felina y, claro está, las diferentes aventuras que el mismo gato pasa en su vida gatuna, pasando por sus intereses, comportamientos, y análisis que este intrépido gato hace de la familia, sus visitas, la sociedad japonesa y la misma raza humana.

Personajes

El gato: nuestro personaje principal y narrador, un pequeño gato nunca bautizado que está en una constante reflexión de los temas más diversos.

Maestro Kushami: un hombre de una personalidad despreocupada que puede pasar por un insensible e incluso grosero. Tiene una motivación constante para iniciar nuevos proyectos pero nunca la constancia para continuarlos. Se deja llevar constantemente por la influencia de otros para curar una enfermedad intestinal que lo asola constantemente.

Señora Kushami: la mujer del maestro Kushami, toda un ama de casa que tiene que conllevar las excentricidades de su esposo, tanto a nivel económico como emocional.

Meitei: un hombre con una personalidad bastante particular. Inventa cualquier tipo de historia fuera de lo común y sin sentido, deseando participar e impresionar en cualquier conversación. Se burla de todos al hacer creer sus mentiras y busca siempre divertirse al ver las reacciones de los demás.

Kangetsu: un joven estudiante de ciencias con una personalidad sencilla pero constante, a tal punto que sus acciones o conversaciones terminan siendo tanto monótonas como desesperantes.

Toito: un joven enfocado en las artes cuyo mayor amor va hacia toda inspiración de tipo trascendental siempre y cuando tenga que ver con estética. Es un escritor aficionado.

Suzuki: un antiguo compañero de maestro Kushami, se caracteriza por ser un hombre de negocios, el ideal japonés. Carece de principios morales claros pues lleva acabo aquellas acciones que le convienen.

La familia Kaneda: conformado por padre, madre e hija, son una familia que vive cerca de la vivienda de maestro Kushami. Gozan de un estatus económico elevado y, por tanto, reconocimiento social. Arrogantes y egocéntricos, tienden a perjudicar de una manera u otra a quienes no les rinden pleitesía

Apreciación personal y crítica

Lo primero en aclarar es que la obra es de comedia, una obra de humor. Por tanto, los personajes son de características exageradas al igual que los eventos y acciones. Tenemos, entonces, una obra que adorna de forma exagerada cualquier elemento posible, desde las reflexiones de los personajes y sus disertaciones, hasta los rasgos físicos de los mismos. Todo a favor de darle el ambiente gracioso que debe tener el texto.

Anexo  a esto, el gato es un librepensador que maneja un discurso lógico. Constantemente en
reflexión y siendo consciente de sus límites y ventajas físicas, analiza como investiga aquellas cosas que le parecen pertinente dentro de ese ambiente familiar. Constantemente demuestra un conocimiento considerable de historia japonesa y mundial. Esto lo hace un personaje que varía desde la arrogante intelectualidad a la simpleza de lo que es la vida de un gato.

El texto es bastante extenso, contando en esta versión en español con 646 páginas. En ellas se plasma unas críticas a diversos temas, como el comportamiento humano, la muerte, el sentido de la vida, la perspectiva económica, etc. Es una amalgama de pensamientos que a veces son centrados y realistas, como otras irreales y superficiales.

Sin embargo, a pesar de ser una obra ampliamente apreciada en su tierra natal, en lo personal me pareció tediosa e irritante.

La primera obra de Sōseki carece, en principio, de un argumento central. Y es que si bien aparece la reflexión acerca de la realidad, parece más una novela de tipo costumbrista que está en la cuerda floja entre la modernización y la tradicionalidad. Los capítulos, si bien pueden ser divertidos, se vuelven monótonos a causa de la falta de un argumento central que sea el hilo conductor durante toda la novela. Más allá de la vida de un gato en una familia y las relaciones de esta con sus conocidos y desconocidos, termina por ser una serie de relatos que incluso se pueden confundir con cuentos para niños.

Y es que esa fue la mayor decepción que tuve al leer este libro fu la falta de claridad hacia qué tipo de audiencia va dirigido. Tal vez sea por mi madurez, si no es que vejez, en la que busco cierta coherencia clara en el texto respecto para quien es que el autor escribe, y en este texto se diluye una vez más las líneas de lo infantil, lo juvenil y lo maduro. No sé si tenga que ver con el hecho de que el libro tiene ese valor humorístico por el cual se siente una lectura infantil, que contrasta horriblemente con las profundas críticas sociales y humanas, sin contar con la vastedad de referencias a escritores y la historia misma del Japón. En realidad esto me incomodó.

Sin embargo no fue lo único. Las voces se confunde y la lógica del conocimiento del gato parece poco realista.

Respecto a lo primero, sucede que si bien el gato es nuestro narrador y nos transmite (eso si te tomas el texto en serio, lo cual es lo ideal) las diferentes disquisiciones entre los personajes, muchas veces pareciera que el gato es algo más allá de un simple observador y relator. Se da la sensación de que el gato es capaz de saber exactamente qué sienten los personajes e, incluso, se confunde con lo que ellos mismo sienten. No sé, en este momento, si son problemas de escritura o deficiencias en la traducción.

Ahora bien, en segundo lugar, el gato parece tener un conocimiento basto de no solo la historia de Japón, sino de cultura en general, pero a lo largo del texto no concuerda con cosas supremamente tradicionales. Por ejemplo, en los últimos capítulos del libro hay un par de personajes jugando al go, un juego tradicional de Japón, que tiene cierta similitud con el ajedrez. Sin embargo las reflexiones acerca del juego y el comportamiento de los humanos y con el mismo, pasa de ser un análisis falto de un saber acerca de qué es el juego, a un humor que pasa de lo blanco por lo transparente hasta lo absurdo.

Sé que explayarme en estas deficiencias del texto pueden ser ofensivos o incluso parecerá a otros injustificados, pero el texto a mi parecer, y tratando de ser imparcial, le falta lógica en muchos aspectos. Hay que ser justos y, hasta ahora, de los cuatro libros que he leído de Sōseki, este ha sido el único que me ha decepcionado.

Por último solo queda afirmar que el libro no es recomendable si buscas profundidad y lo considero acertado para una mente joven que ya tenga cierta paciencia en leer textos, pues la cantidad de referencias a la historia de Japón y a autores podría hacer la lectura engorrosa.


Su servidor R31k3